
No se si era conveniente sacarle la mascara a Tutankamon, mi madre sugirio si no podrian ponermela a mí ahora.
Ni siquiera gasto energias en asistir a las fiestas que me invitan.
Tan solo me levanto de mi cama a las 03.00 AM, y voy con mi pijama a la fiesta.
Jamás entre a ninguna, me gusta sentarme afuera en el patio de entrada, con mi taza de té e imaginarme como seria estar adentro:
-Que lindo tema estoy bailando! Y con la chica más linda, sin duda debo ser la envidia de todos.
Luego me hago cargo de la música, y pienso:
-Ahora con este tema voy a hacer que esos dos timidos de la esquina se enamoren.
Más tarde me adueño de la barra y preparo los más exquisitos tragos, incluso aquellos abstemios saben que no pueden privarse de algo que a lo mejor jamás volveran a experimentar.
Las fiestas son un exito gracias a mí, futbolistas, politicos, estrellas de cine y TV se ven opacadas por mí brillo y glamour.
Incluso sin proponermelo soy como un iman para hombres y mujeres, un verdadero vampiro.
Entonces en el mejor momento mi té se enfria y mañana no me quiero levantar tarde, así que me voy a dormir.
Pero antes voy a sentarme un rato en la ventana de la casa de la chica que me gusta. Por que a ella no la habian invitado a la fiesta.
Me gustaria mantener una larga conversación con mi bisabuela algún día, pero los dos tenemos la misma memoria, ella a los 93 y yo a los...
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